Atravesando el otro día las obras de construcción del nuevo barrio de Valdespartera , en Zaragoza , donde se están construyendo cerca de 10.000 viviendas de protección oficial, y sabiendo que en la campaña electoral se está hablando de construir 10.000 mas, pensaba, no sin cierta envidia:
-Fíjate, toda esta gente tiene la oportunidad de acabar de pagar su piso a una edad razonable, y tendrá la oportunidad de hacer muchas más cosas en la vida, pues tendrá fondos para ello, como les pasó a nuestros padres, como les pasará a nuestros hijos. Como es complicado que nos pase a nosotros.
(Si, cada vez me siento mas identificado con la generación X de Coupland , la del desencanto, la de los perdedores en la lotería genética, la de los que hemos nacido demasiado tarde y a la vez demasiado pronto).
Y de repente me di cuenta de algo, de que no tiene porqué ser así. Partía de la premisa de que la ciudad va para arriba y pensaba que los sueldos también.
Y de hecho, y dado que uno de las claves del éxito de Zaragoza es el bajo nivel salarial en comparación con otras ciudades, que aumenta la competitividad de nuestras empresas, es muy posible que se desee mantener la situación.
-Si los pisos son baratos, aunque los sueldos no suban demasiado, no existirá descontento social, y permitirá seguir basando la competitividad (al menos en parte) en la contención salarial en la ciudad. Toda una baza a jugar ahora que se está promocionando la ciudad a nuevas empresas (Milla Digital , Pla-Za , etc).
Dado que los ayuntamientos no pueden hacer política económica, ¿Será esta la manera indirecta de influir?
A ver si va a resultar que la política que, a priori parece la más social de todas, va a ser la más liberal...