
Recuerdo las palabras de un amigo, acerca de lo majo que estaba Neptuno, tan cachas, y con el torso desnudo, con la iluminación de colores que pusieron para la boda y que lo único que le faltaba era música de Mónica Naranjo.
Vamos, que apuesto que al
Peibols le molaría mucho la imagen.
Y voy hoy y me encuentro
un artículo acerca de lo mismo.
Se ve que la primavera la sangre altera. O la boda.
O las dos cosas.
Y así Neptuno es el nuevo símbolo gay.
(Mal que le pese al Aleti...)